~Vino de Dientes de leon~
...y de repente apareci en Illinois. Olvidada de todo corri por los campos como una pequeña y dulce mariposa en altamar.
Mirandome desde lo alto de un arbol gris estaba una manzana. Era toda roja y lanzaba destellos dorados cuando el sol le hacia una visita.
Salude cortesmente a la manzana, la mordi un poquito y segui mi camino riendome y cantando, con un deje de felicidad en mi boca.
El viento me trajo retazos de historias calentitas, recien salidas de la maquina del tiempo. Me subi al viento y vole saboreandolas despacio, hasta que me dijo adios y viajo miles de kilometros hacia el sur, hacia el humo y el pasado.
Un tanto cansada me sente al borde del camino y cerre los ojos. Alli estaba la playa rojiza, al anochecer. La marea subiendo. Podia oirla, casi sentirla... la magia fue rota por el sonido de un tren traqueteando a lo lejos. Un tren que traia mil veces historias escondidas en desvanes y se llevaba recuerdos de viejas amistades.
Me levante despacio, cuidando de no sacudir esa pequeña lagrima que resbalaba lentamente en mi mejilla y comenzaba a picarme.
Y fue entonces, solo entonces, ahi cuando la lagrima irritaba un trocito de mi piel, que me di cuenta de que estaba viva; mas viva que nunca en un mundo precioso y lleno de magia. Senti al sol mas brillante, a la lluvia mas acogedora y a la luna mas cercana.
Senti todo eso de golpe y tuve que cerrar el libro.
Mirandome desde lo alto de un arbol gris estaba una manzana. Era toda roja y lanzaba destellos dorados cuando el sol le hacia una visita.
Salude cortesmente a la manzana, la mordi un poquito y segui mi camino riendome y cantando, con un deje de felicidad en mi boca.
El viento me trajo retazos de historias calentitas, recien salidas de la maquina del tiempo. Me subi al viento y vole saboreandolas despacio, hasta que me dijo adios y viajo miles de kilometros hacia el sur, hacia el humo y el pasado.
Un tanto cansada me sente al borde del camino y cerre los ojos. Alli estaba la playa rojiza, al anochecer. La marea subiendo. Podia oirla, casi sentirla... la magia fue rota por el sonido de un tren traqueteando a lo lejos. Un tren que traia mil veces historias escondidas en desvanes y se llevaba recuerdos de viejas amistades.
Me levante despacio, cuidando de no sacudir esa pequeña lagrima que resbalaba lentamente en mi mejilla y comenzaba a picarme.
Y fue entonces, solo entonces, ahi cuando la lagrima irritaba un trocito de mi piel, que me di cuenta de que estaba viva; mas viva que nunca en un mundo precioso y lleno de magia. Senti al sol mas brillante, a la lluvia mas acogedora y a la luna mas cercana.
Senti todo eso de golpe y tuve que cerrar el libro.

